
Siempre he sido
partidaria de respetar los ritmos en los niños. El tema de la operación pañal
nunca me ha preocupado en exceso porque sé que es un proceso madurativo en los
niños y que no por mucho que intentes enseñarles y ponerles en el wáter van a
ser capaces de hacerlo antes de que llegue su momento. Los esfínteres o se
controlan o no se controlan, no hay término medio y anticiparnos sólo nos puede
llevar a un estrepitoso fracaso a no separarnos del cubo y la fregona o a
problemas de enuresis en un fúturo entre otros.




